Me siento vulnerable y no puedo decir lo que quiero, no sé lo que quiero, cuando me corrigen me siento mal…
¿Te ha pasado o te pasa que estás relacionándote sexualmente y lo que la otra persona te está haciendo no te gusta o no es lo que quieres? ¿Cuándo le dices lo que necesitas, se enfada o se corta, creando un mal ambiente en vez de hacerlo? ¿Te pasa que cuando te dicen lo que quieren te molesta, te hace enfadar o sentir incómodx? ¿Te atreves a decir lo que quieres y lo que no quieres? ¿Cómo lo dices? ¿Sabes lo que quieres, lo que te gusta, lo que no te gusta, lo que te gustaría?
Estos son ejemplos de algunas de las causas o pensamientos que pueden estar influyendo:
- Soy responsable, yo me encargo del placer de la otra persona.
- Si me tienen que decir cómo he de hacer es porque yo no sé.
- Espero que la otra persona descubra mi placer.
- La otra persona es responsable de mi placer.
- No conozco mi propio mapa del placer.
- No sé lo que quiero o me gusta.
- Me da vergüenza, miedo, etc., decir lo que quiero.
- Si le digo lo que me gustaría puede que se aburra, se burle, se enfade, etc.
Este tipo de situaciones no suelen ser muy satisfactorias. Estoy hablando de actitudes no habladas, pactadas o consensuadas, basadas en el desconocimiento. Podría tratarse de un juego y ser totalmente conscientes los participantes, pero en este caso no es esto de lo que estoy hablando.
Este tipo de situaciones suelen resultar frustrantes y decepcionantes, ya que las personas que se ven afectadas por este tipo de creencias o pensamientos o están cargando con una responsabilidad que no les toca (el placer de la otra persona), o no están asumiendo la responsabilidad de su propio placer.
¿Te identificas con algo de lo aquí nombrado?
¿Cuáles crees que son las consecuencias?
Analicemos la situación…
- ¿Dónde y cómo hemos aprendido a relacionarnos sexualmente desde la infancia? Hemos de hacer un repaso y recordar cómo vivían su sexualidad los adultos que nos educaron. ¿Se hablaba abierta y naturalmente? ¿Se ocultaba? ¿Se vivía con vergüenza o culpa? ¿Se juzgaba o criticaba? ¿No se hablaba?
- ¿Cómo se trataba la sexualidad en nuestra comunidad, pueblo, ciudad, país, época?
- ¿Cómo descubrimos nuestro cuerpo, nuestro deseo, nuestras primeras experiencias y cómo nos sentíamos? ¿Qué nos decíamos a nosotr@s mismxs?
- ¿Cuáles fueron nuestros modelos?
La sexualidad es un viaje de autodescubrimiento y conexión. Reconocer nuestras vulnerabilidades, comunicarnos abiertamente y aceptar que el crecimiento sexual es continuo son pasos clave hacia una vida íntima más satisfactoria. El cambio comienza con pequeños pasos: practica la autocompasión, expresa tus deseos y mantén una mente abierta para aprender.
Recuerda, tu bienestar sexual es parte importante de tu salud general. Con curiosidad, respeto mutuo y honestidad, puedes desarrollar relaciones sexuales más auténticas y placenteras. ¿Estás listx para dar el primer paso hacia una sexualidad más plena?
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